Pensión de alimentos

El progenitor al que no se le ha otorgado la guarda y custodia de sus hijos en un proceso de separación o divorcio debe hacer frente a una pensión de alimentos. La razón de esta obligación reside en que el mismo sigue siendo responsable del cuidado de sus hijos y, por lo tanto, debe contribuir a los gastos que el desarrollo integral y crecimiento de estos generan, aunque la convivencia habitual con ellos haya cesado.

Existen dos maneras de establecer la obligación y la cuantía de la pensión de alimentos a favor de los hijos. Por un lado, es posible que los padres de mutuo acuerdo fijen la cantidad necesaria para hacer frente a la contribución de los gastos y el juez, tras examinar que es adecuada, la ratifique.

Por otro lado, si no existe la concurrencia de voluntades de los progenitores respecto a este aspecto, es el juez el que debe decidir realizando un análisis exhaustivo de la situación de los padres, observando los documentos aportados por los mismos y escuchando el parecer del Ministerio Fiscal sobre el asunto. La pensión alimenticia que fije el juez atenderá a las necesidades de los hijos pero debe ser proporcional a las posibilidades de pagar del progenitor deudor. Recientemente se ha aprobado un baremo para que los titulares de los Juzgados de Familia cuenten con una medida objetiva a la hora de establecer las pensiones de alimentos en atención a diversos factores.

Un aspecto importante que también debe quedar claro en la sentencia judicial de divorcio es el relativo a cómo se reparten los gastos extraordinarios de los hijos entre los progenitores. La pensión alimenticia es una prestación regular que se orienta a hacer frente a los costes que se derivan de la alimentación, vestido, educación, salud, etc. del menor en su día a día, lo que no impide que el progenitor no custodio con el pago de esta quede exento de contribuir a otros gastos de manera excepcional. Si este reparto no ha quedado claro en decisión judicial y no existe acuerdo entre las partes, será posible acudir al juez y plantear el dilema a fin de que el mismo establezca la solución.

La obligación a prestar la pensión de alimentos a los hijos no tiene por qué cesar con la llegada de la mayoría de edad de estos sino que mientras que no gocen de independencia económica y sigan formándose es posible que continúe.

Nuestros abogados se ponen a su disposición para asesorarle en caso de que la parte obligada a prestar una pensión de alimentos no cumpla en tiempo y forma con la misma y quiera reclamar judicialmente. Del mismo modo, cualquier modificación de esta medida, por ejemplo por cambio en alguna de las circunstancias, requiere el inicio de un procedimiento en el que le asistiremos para lograr el resultado deseado en interés de sus hijos.
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