Vivienda arrendada en caso de divorcio

La ley de Arrendamientos Urbanos recoge en su artículo 15 el régimen aplicable a los casos en los que se produce el divorcio, la separación o la nulidad del matrimonio del arrendatario.

En estos supuestos, se establece la posibilidad que uno de los cónyuges aunque no sea el arrendatario pueda continuar con el uso de la vivienda que se ha arrendado a su pareja en el caso de que así lo establezca la ley civil que sea de aplicación. Esto da lugar a que, en el caso de que la atribución que se haya realizado de la vivienda se haga de forma permanente o en un plazo superior al que falte para que concluya el contrato, duración determinada previamente en este, el cónyuge beneficiario pasará a ser el nuevo titular del contrato, es decir, el nuevo arrendatario.

Con la finalidad de que este supuesto se ponga en práctica, el cónyuge beneficiario de la atribución debe tener voluntad de gozar del uso y disfrute de esta vivienda, para lo cual deberá comunicar de forma expresa al arrendador en el plazo de dos meses desde la notificación de la resolución, la copia de dicha atribución.
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